El juego es vital en muchos aspectos del desarrollo social, emocional e intelectual de los niños y en el aprendizaje académico. Atender a las necesidades e intereses de cada niño y saber distinguir entre la participación y la competición es fundamental para que el juego cumpla correctamente su papel.
Por qué son importantes los juegos para los niños
El juego es uno de los vehículos más poderosos que tienen los niños para probar y aprender nuevas habilidades, conceptos y experiencias. Jugar ayuda a interactuar positivamente con otros, a desarrollar una actitud positiva hacia el aprendizaje y a descubrir cómo funcionan algunos problemas e intentar resolverlos de manera creativa. El juego es un proceso dinámico de aprendizaje y diverso continuo.
La Academia Americana de Pediatría recomienda una estimulación precoz del juego para fomentar actitudes y aptitudes positivas del niño
Se ha comprobado la influencia positiva de la actividad física en el desarrollo motor del niño, ya desde las primeras etapas de la vida. El movimiento y el juego son elementos constitutivos de la infancia que sirven al desarrollo físico y emocional y a la afirmación de cualidades psíquicas importantes como la seguridad, la toma de decisiones, la disposición al riesgo y la autoconfianza.
Consejos para promover el juego en los niños
- Valorar el juego adecuado a la edad, intereses y necesidades individuales de los niños.
• Ayudar a que los niños incorporen en el juego el contenido de sus experiencias para que sea más creativo.
• Observar a los niños mientras juegan para ver qué están haciendo y qué les interesa.
• Elegir con cuidado los juguetes nuevos: contrarrestar los estereotipos de género, raciales y culturales y la violencia que caracterizan a muchos de ellos.
• Asegurar que los niños tengan tiempos de juego regulares, ininterrumpidos, e interactuar de forma regular con ellos mientras juegan.
• Limitar el papel de los medios de comunicación en las vidas de los niños. La televisión quita tiempo para las actividades de juego.
• Trabajar con otros padres, maestros y con la comunidad en general para crear un ambiente de juego creativo, productivo e inclusivo.
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Existen dos modelos básicos de juego como aprendizaje para los niños: un modelo competitivo, asociado a la exigencia y a situaciones de éxito o fracaso, y un modelo participativo, relacionado con aspectos más lúdicos, relajantes y socializadores. Ambos deben adecuarse a las exigencias y resultados del desarrollo fisiológico y psicológico de los niños, ya que el juego varía en función de la disposición individual, la edad y las experiencias.
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Dr. D. Francisco Gilo Valle, Pediatra