El embarazo en sí supone una situación de mayor vulnerabilidad en la que es necesario tomar ciertas medidas de prevención y de protección hacia la propia mujer embarazada y hacia el bebé.
La mujer embarazada debe pedir consulta al ginecólogo o médico de cabecera sobre cualquier medicación que tome.
A lo largo del embarazo pueden surgir múltiples situaciones de riesgo. Por la salud de la embarazada y el bienestar del futuro bebé, deben tomarse ciertas precauciones y no olvidar algunas de las recomendaciones que aquí exponemos:
- Sustancias tóxicas: hay que evitar ingerir cualquier tipo de sustancia considerada tóxica para el bebé como el exceso de cafeína, alcohol, tabaco y/o otras drogas.
- Medicación: es preciso consultar cualquier medicación que se tome con el ginecólogo o médico de cabecera, no automedicarse y en caso de llevar algún tipo de tratamiento, consultar con el médico antes de quedar embarazada. Algunas vacunas están contraindicadas con el embarazo.
- Controles ginecológicos: conviene seguir los controles recomendados por el ginecólogo durante el embarazo, permitiendo así la detección precoz de cualquier complicación.
- Conducción del automóvil: la mujer gestante puede perder algo de agudeza visual y sufrir una disminución de la coordinación de movimientos debido a la laxitud de músculos y ligamentos. Por esto es mejor conducir solo en trayectos cortos y evitando la conducción nocturna, siempre con el cinturón de seguridad puesto.
- Deporte y ejercicio físico: es importante evitar los deportes extenuantes, de contacto y/o de riesgo a sufrir caídas y/o accidentes.
- Problemas de coordinación: sobre todo a partir del tercer trimestre la capacidad de equilibrio y coordinación empeorarán, debido al aumento de volumen del abdomen y a la laxitud ligamentosa, por lo que deben tomarse precauciones.
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Algunas precauciones para paliar la pérdida de equilibrio y coordinación son:
– Utilizar calzado adecuado;
– Vigilar al andar por la calle, ya que los tropiezo pueden ser más frecuentes;
– Evitar ponerse de puntillas para alcanzar un objeto elevado (buscar una base estable que ayude a alcanzarlo);
– Evitar movimientos bruscos;
– Al agacharse para recoger alguna cosa que esté baja doblar las rodillas y no arquear la espalda hacia abajo;
– Levantarse de la cama muy despacio, colocándose primero de costado;
– Si se realiza alguna tarea doméstica que implica estar mucho rato de pie, colocar una caja en el suelo o algo que se le parezca (listines telefónicos…) con la finalidad de apoyar un pie, lo cual mejora la circulación de las piernas y evita arquear la espalda.
Equipo de Ginecología Dr. D. Lluís Cabero i Roura, Presidente Sociedad Española Ginecología y Obstetricia