Cereales: alimento esencial en la dieta del bebé

Bebé pequeño comiendo papilla o cereal con una cuchara en una silla de comedor - Introducción de alimentos sólidos

Las nuevas Guías de alimentación complementaria para infantes y niños de los 6 a los 23 meses de la Organización Mundial de la Salud (2023), recomiendan como una evidencia fuerte que la alimentación complementaria se debe iniciar a los 6 meses (180 días) mientras se continúa con la lactancia materna. Sin embargo, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas recomienda que los alimentos complementarios no se introduzcan antes de los 4 meses de edad y que no se retrasen más allá de los 6 meses.

El inicio de la alimentación con otros alimentos diferentes a la lactancia materna, marca un hito en el desarrollo nutricional del bebé. Las necesidades de energía y nutrientes del lactante ya superan las que proporciona la leche materna, por lo que son necesarios alimentos complementarios para satisfacerlas. Los cereales constituyen el uno de los primeros alimentos sólidos introducidos en la dieta infantil debido a su fácil asimilación y su importante aporte energético. Si la alimentación complementaria no se realiza oportunamente, o si se brinda de forma inadecuada, el crecimiento del lactante puede enlentecerse.

No todos los lactantes son iguales

Estas Guías de Alimentación reconocen que una introducción más temprana de a los alimentos puede ser necesaria en algunos casos, como por ejemplo:

En las madres preocupadas por la suficiencia de la leche materna.

En algunos lactantes que tienen riesgo de padecer ferropenia, sobre todo si han nacido prematuros o con bajo peso.

La preocupación por la introducción de alimentos complementarios antes de los 6 meses de edad se ha centrado principalmente en cuatro riesgos potenciales generales como:

Aumento de la morbilidad debida a enfermedades gastrointestinales (como las enfermedades diarreicas) en entornos en los que la higiene de los alimentos y el agua es motivo de preocupación,

Calidad nutricional inferior de los alimentos complementarios en comparación con la leche materna en entornos de bajos recursos,

Preparación inadecuada para el consumo de alimentos y

Mayor riesgo de obesidad.

Introducción de cereales sin gluten

Durante los primeros 5 o 6 meses, se recomienda introducir exclusivamente cereales sin gluten, como el arroz, el maíz y la quinoa. Esto se debe a que la administración temprana de gluten puede aumentar el riesgo de desarrollar celiaquía, especialmente en bebés genéticamente predispuestos. Las harinas de cereales, base de las papillas dulces, son ricas en almidón, el cual se descompone en glucosa para proporcionar energía. Sin embargo, su contenido proteico es bajo, y el gluten presente en algunos cereales puede ser difícil de digerir antes de los 6 meses.

Estudios recientes han confirmado que el intestino del lactante no está completamente desarrollado para digerir gluten antes de los 6 meses, lo que puede desencadenar una respuesta inmune adversa. Por ello, el arroz y el maíz son opciones ideales debido a su baja alergenicidad y alta digestibilidad. Además, algunos cereales sin gluten como la quinoa han ganado popularidad por su contenido proteico y perfil de aminoácidos esencial.

Según las nuevas Guías de Alimentación de la Organización Mundial de la Salud (2023), aunque se ha demostrado que la introducción de alimentos alergénicos durante el primer año de vida reduce el riesgo de alergias, no hay pruebas de que la introducción antes de los 6 meses de edad sea beneficiosa.

Cereales con y sin gluten después de los 6 meses

A partir del sexto mes, es posible introducir cereales con gluten, como el trigo, la avena y el centeno, siempre que la función digestiva del bebé sea normal. La introducción progresiva de estos cereales está alineada con las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), que recomiendan iniciar con pequeñas cantidades y observar posibles signos de intolerancia o alergia.

Harina de arroz: recomendada si el bebé tiene tendencia a la diarrea, debido a sus propiedades astringentes.

Harina de avena: útil para bebés con tendencia al estreñimiento, ya que contiene fibra soluble que favorece la función intestinal.

Mezclas de cereales: ofrecen un equilibrio de nutrientes y son populares en las formulaciones comerciales, que también suelen estar fortificadas con vitaminas y minerales.

Es importante elegir cereales comerciales precocidos, que incluyen leche en polvo y azúcares, facilitando su preparación. La suplementación con hierro en estos productos también es clave para prevenir la anemia ferropénica, una condición común en lactantes a partir del cuarto mes debido a la disminución de las reservas de hierro del nacimiento. Adicionalmente, es fundamental evitar productos con altos niveles de azúcares añadidos para prevenir el riesgo de caries y obesidad infantil.

Riesgos asociados al consumo excesivo de cereales

Aunque los cereales son bien aceptados por los lactantes, deben considerarse como un alimento complementario y no exclusivo. Su consumo excesivo puede llevar a un desequilibrio nutricional, favoreciendo el sobrepeso o la deficiencia de ciertos nutrientes esenciales. Algunos estudios han indicado que los productos comerciales con altos niveles de azúcar añadido pueden aumentar el riesgo de caries y obesidad infantil. Se recomienda revisar las etiquetas de los productos y optar por aquellos sin azúcares añadidos ni conservantes artificiales.

En situaciones donde se ofrecen cereales antes de los 4 meses, como en lactantes con reflujo gastroesofágico severo, se prefieren harinas predigeridas, ya que la actividad de la amilasa pancreática (necesaria para digerir almidones) es limitada antes del cuarto mes. Las harinas predigeridas facilitan la digestión y reducen el riesgo de molestias intestinales.

Suplementación con hierro y vitaminas

Diversos estudios han enfatizado la importancia de fortificar las papillas de cereales con hierro, dada la alta incidencia de anemia ferropénica en lactantes. Las deficiencias de hierro durante el primer año pueden tener un impacto negativo en el desarrollo cognitivo y motor. Por ello, muchos productos comerciales incluyen hierro y vitaminas como la tiamina, que contribuyen al desarrollo saludable del bebé.

Según recomendaciones de la OMS, las papillas fortificadas con hierro pueden reducir significativamente la prevalencia de anemia en los primeros años de vida. En algunos contextos en los que las necesidades de nutrientes no pueden satisfacerse únicamente con alimentos no enriquecidos, los niños de 6 a 23 meses pueden beneficiarse de los suplementos de nutrientes o los productos alimentarios enriquecidos, tales como:

a. Los micronutrientes múltiples en polvo, pueden proporcionar cantidades adicionales de vitaminas y minerales seleccionados sin desplazar a otros alimentos de la dieta (evidencia específica del contexto, certeza moderada).

b. Para las poblaciones que ya consumen alimentos complementarios comerciales a base de cereales y harinas mixtas, el enriquecimiento de estos cereales puede mejorar la ingesta de micronutrientes, aunque no se debe fomentar su consumo (evidencia específica del contexto, certeza moderada).

c. Los suplementos de nutrientes a base de lípidos, en pequeñas cantidades, pueden ser útiles en poblaciones con inseguridad alimentaria que se enfrentan a carencias nutricionales significativas (evidencia específica del contexto, certeza alta).

Además, se está investigando la inclusión de probióticos en las formulaciones de cereales infantiles. Estos podrían favorecer una microbiota intestinal saludable, lo que tiene implicaciones positivas en la digestión y el sistema inmunológico del bebé.

Saber más…

La introducción de cereales no solo está relacionada con la nutrición, sino también con el desarrollo del sistema inmunológico y metabólico del bebé. Investigaciones recientes han demostrado que una microbiota intestinal diversa, promovida por alimentos ricos en fibra como la avena, podría reducir el riesgo de enfermedades como el asma, las alergias y el síndrome metabólico en etapas posteriores de la vida. Además, la avena contiene compuestos llamados beta-glucanos, que se asocian con efectos positivos en la inmunidad y el control del colesterol.

Prof. Dr. Juan Antonio Molina Font, Catedrático de Pediatría, Universidad de Granada.

Revisado por María Gabriela Sagastume Rodríguez, Estudiante de Nutrición Clínica, Universidad Mariano Gálvez de Guatemala y Dra. Jennifer Bernal-Rivas, Investigadora colaboradora de la Fundación Iberoamericana de Nutrición. Enero, 2025.

Referencias

WHO. Infant and young child feeding https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infant-and-young-child-feeding Consultado 3 febrero 2025.

WHO. WHO Guideline for complementary feeding of infants and young children 6–23 months of age. Geneva: World Health Organization; 2023. Licence: CC BY-NC-SA 3.0 IGO. https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/373358/9789240081864-eng.pdf?sequence=1 Consultado 3 febrero 2025.

Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, et al. Complementary feeding: A position paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. *J Pediatr Gastroenterol Nutr*. 2017;64(1):119-132.

Lerner A, Matthias T. Changes in intestinal tight junction permeability associated with industrial food additives explain the rising incidence of autoimmune disease. *Autoimmune Rev*. 2017;16(4):390-398.

Compartir

Te ayudamos a conocerte y a cuidarte mejor.

Para calcular tu índice de masa corporal, si tomas el calcio necesario, tu fecha de parto o tu riesgo cardiovascular, o saber más de tus hábitos saludables o personalidad, ponemos a tu disposición estas calculadoras y test que te ayudaran a conocerte mejor y por ello a cuidarte mejor.

Encuentra tu Puleva ideal

Explora nuestra gama completa y descubre el producto perfecto para cada momento de tu vida y la de tu familia

Descubre otras opciones pensadas para ti

Explora toda nuestra gama de productos especializados.

Lecturas útiles para cuidarte cada día