propoleo

El propóleo, antibiótico natural

Dra. Dª. Ana Haro García Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos. Universidad de Granada

El propóleo, antibiótico natural

El propóleo es una resina, de composición compleja, que utilizan las abejas para la construcción, reparación y protección de la colmena. Se ha usado desde la antigüedad con diversas finalidades, actualmente se investiga su posible aplicación como suplemento dietético y en la industria farmacéutica y alimentaria por sus valiosas cualidades.

1. ¿Qué es el propóleo?

El propóleo o própolis es una sustancia resinosa, balsámica, de color amarillo pardo, verde pardo, castaño o incluso casi negro, dependiendo de su origen botánico.

Tiene un sabor acre, frecuentemente amargo, y olor agradable, muy aromático

El término propóleo procede del griego pro polis. 'Pro' significa delante de y 'polis', ciudad. Su etimología hace alusión a una de las finalidades del propóleo y es la de ser el modo natural de defensa de la colmena ante cualquier posible enemigo.

Las abejas construyen con él su colmena, rellenan grietas y endurecen las celdillas del panal. Con un efecto protector frente a virus y bacterias, el propóleo ayuda a mantener la asepsia de la colmena, permite embalsamar los cadáveres de intrusos difíciles de expulsar debido a su gran tamaño (ratas, lagartos, serpientes), evitando su putrefacción en el interior de la misma, y ayuda a reducir al mínimo la piquera (entrada de la colmena) mezclándolo con ceras, tierra, arena y restos vegetales, para así evitar el pillaje de otras abejas o la entrada de enemigos, o bien, proteger la colmena en caso de frío intenso o viento.

Son las propias abejas las que determinan el empleo del propóleo en la colmena, de acuerdo a sus necesidades.

El propóleo procede de la resina obtenida por las abejas a partir de las yemas y cortezas de determinados árboles, como el álamo, el castaño, el pino, el sauce, el abeto y el abedul, mezclada con secreciones de algunas de las glándulas de las abejas y, por lo tanto, con saliva, cera y polen en distintas proporciones de acuerdo con el fin a que lo destinen en la colmena.

Se recoge de las colmenas mediante raspado o a través de trampas, siendo este último sistema el que ofrece mayor garantía de calidad del producto y una menor contaminación. La recogida se hace antes de la llegada del invierno en las regiones templadas y, en los climas tropicales, al inicio de la estación de lluvias, cuando la propolización está más activa.

La producción anual de propóleo oscila entre los 10-300 g/colmena, y depende de la variedad de abejas, el clima, la flora y el dispositivo de recogida empleado.

2. Composición del propóleo

Su composición y consistencia es muy variable, dependiendo de la especie vegetal de la que proceda, del clima y de la técnica de recolección escogida. En el propóleo se han aislado más de 250 compuestos y aún quedan muchos por descubrir.

El propóleo está constituido principalmente por:

  • Resinas y bálsamos, que contienen flavonoides y ácidos fenólicos o sus ésteres (50%).
  • Ceras, en contenido muy variable (7-35%).
  • Aceites esenciales volátiles (10%), que confieren aroma al producto.
  • Ácidos grasos (5%), que proceden mayoritariamente de la cera y el resto dependen de la fuente vegetal de la cual proceda. Destaca la presencia del ácido undecanoico (7%), el ácido neurónico (10%) y ácidos grasos poliinsaturados (38%), como el linoleico, un ácido graso esencial.
  • Polen (5%), que proporciona proteínas y aminoácidos libres, tales como la arginina y la prolina.
  • Otros compuestos. Entre ellos, minerales, como el hierro y el cinc son los más abundantes, vitaminas (provitamina A, tiamina, riboflavina, niacina y ácido pantoténico, a nivel de trazas), pequeñas cantidades de terpenos, aldehídos aromáticos, taninos, restos de la secreción de las glándulas salivares de las abejas, etc. Sus principales componentes son los flavonoides (que incluyen a flavonas, flavonoles, y flavononas), los ácidos fenólicos y sus ésteres. Ellos son los responsables de la mayoría de sus acciones terapéuticas y en su aislamiento y estudio se basan la mayoría de las investigaciones relacionadas al respecto.

3. Propiedades del propóleo

El propóleo no sólo es útil para la abeja, sino también para el hombre. Desde muy antiguo, el propóleo se ha utilizado, de forma empírica, en la curación de heridas y el tratamiento de caries e infecciones de boca y garganta, por su actividad antiséptica y bactericida. En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten conocer mejor su composición y descubrir nuevas utilidades en diferentes campos de aplicación. El interés de las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria por este producto se centra en algunas de las actividades del mismo, que han sido corroboradas tras años de investigación. Entre las más destacables se encuentran las siguientes:

  • Antibacteriana. El propóleo es activo frente a los microorganismos patógenos más frecuentes (Salmonella, Shigella, Staphylococcus aureus, Streptococcus-hemolítico, Bacillus subtilis, Pseudomonas aeruginosa, Proteus vulgaris, Escherichia coli, etc.), incluso frente a alguno resistente a los antibióticos (Streptococcus piogenes). Este efecto lo ejercen fundamentalmente flavonoides, como la galangina y la pinocembrina, y ácidos fenólicos, ácido cafeico y ferúlico, presentes en él.
  • Antiviral. El propóleo ejerce un efecto inhibidor frente al virus de la gripe y del herpes Zoster, entre otros. Sus flavonoides, en particular la apigenina, acacetina y pectolinarigenina, procedentes de las yemas del álamo y del abedul, han mostrado una buena actividad antiviral.
  • Antifúngica y antiprotozoaria. Es capaz de inhibir tanto el crecimiento de hongos (Candida albicans y Tricophyton verrucosa) como de algunos protozoos (Trichomonas vaginalis, Giardia lamblia, Trypanosoma cruzi, etc...)
  • Antiinflamatoria. Su actividad antiinflamatoria está estrechamente relacionada con la inhibición de enzimas involucradas en la degradación de los tejidos. Algunos de los componentes del propóleo, como el ácido cafeico, ejercen efectos antiinflamatorios al actuar sobre la producción de eicosanoides, sustancias implicadas en los procesos de inflamación.
  • Anestésica local. Es 3 ó 4 veces más potente como anestésico que la cocaína, y muy superior a la novocaína.
  • Cicatrizante. Muchos estudios confirman sus excelentes cualidades como antiséptico, astringente y reestructurante tisular.
  • Antioxidante. El propóleo es una excelente fuente natural de antioxidantes, por su alto contenido en flavonoides, reconocidos como las moléculas antioxidantes más potentes existentes en la naturaleza. Los antioxidantes impiden la oxidación lipídica, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y además, neutralizan los radicales libres, que son los responsables del envejecimiento celular.
  • Inmunomoduladora. Puede ser tanto inmunoestimulante como inmunodepresor. Favorece la fagocitosis y la formación de anticuerpos e indirectamente aumenta la resistencia global contra las infecciones en general.

La mayoría de estas propiedades del propóleo son atribuidas a la presencia de flavonoides, como la galangina, pinocembrina, kaempferol, pinobanksina, que actúan en sinergismo con ésteres del ácido cafeico y ácido ferúlico, y otros componentes minoritarios.

4. Indicaciones terapéuticas

  • Afecciones respiratorias. Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en un protector de la garganta y remedio eficaz en procesos inflamatorios agudos y crónicos de las vías respiratorias altas (anginas, faringitis, laringitis, gripe, sinusitis, rinitis alérgica, traqueitis, bronquitis, asma bronquial, neumonías crónicas, tuberculosis pulmonar y otitis).
  • Afecciones circulatorias. El propóleo favorece la circulación, disminuye la fragilidad capilar y ejerce un efecto vasodilatador e hipotensor, a la vez que inhibe la oxidación del colesterol. Consigue normalizar la tensión arterial de forma lenta y sostenida y su consumo regular puede evitar las crisis hipertensivas.
  • Afecciones digestivas. Normaliza el peristaltismo intestinal, regula el apetito, ayuda a la regeneración de úlceras gástricas. Es activo frente a Helicobacter pylori y puede favorecer la acción farmacológica de algunos fármacos de síntesis (como la Ranitidina y el Omeprazol), siendo eficaz en gastritis y úlceras gastroduodenales, diarreas y disquinesias hepatobiliares.
  • Afecciones bucales. Los extractos alcohólicos de propóleo poseen una acción antiséptica, antibiótica, antiinflamatoria y anestésica local, debido fundamentalmente a su contenido en pinocembrina y ésteres de cafeato. Además, estimula la generación de la dentina (esmalte dental) y ejerce un efecto protector frente a la caries y la formación de la placa bacteriana. Están indicados en aftas, estomatitis, gingivitis, glositis (inflamación de la lengua), y después de extracciones dentarias.
  • Afecciones urinarias y ginecológicas. Por su actividad antibacteriana, antifúngica, antiprotozoaria, regeneradora de tejidos y cicatrizante, es muy efectivo en infecciones de vías urinarias y vejiga (cistitis, uretritis, etc.), prostatitis, vaginitis y candidiasis.
  • Afecciones dermatológicas. Regenera el tejido epitelial, mejora la circulación y estimula la formación de colágeno, siendo muy útil en casos de acné y quemaduras, por su contenido en arginina, en eczemas crónicos, neurodermitis, úlceras tróficas de la pierna, furúnculos, foliculitis, actinomicosis, candidiasis e intertrigo de los lactantes. Es un excelente desodorante, en cosmética.

5. Uso alimentario

En tecnología alimentaria, la utilidad del propóleo se centra principalmente en sus propiedades, como antioxidante, antimicrobiano y antifúngico.

Se ha propuesto su uso como conservante del pescado congelado, grasas y aceites, que quizá podría extenderse a otra clase de alimentos, como carnes, fruta, etc. Unas gotas de solución de propóleo a productos envasados o en alimentos frescos, pueden prolongar entre dos y tres veces su vida útil.

Es muy útil, además, para mejorar la calidad del ron y otras bebidas alcohólicas.

Su uso como complemento de la alimentación se basa en sus propiedades inmunoestimulantes, ya que aumenta la resistencia del organismo frente a las infecciones.

6. Preparados, conservación y dosis recomendada

Se encuentra comercializado de diversas formas: como propóleo puro para masticar, en comprimidos, cápsulas, extractos, tinturas, jarabes, mezclado con miel, en pastas de dientes, cremas, bálsamos, jabones y otros preparados dermatológicos.

Para mantener sus propiedades, se debe preservar de la luz y del calor, recomendándose el uso de envases herméticos.

La dosis recomendada de propóleo por vía oral en humanos es de 5 mg/kg de peso al día. Por ejemplo, si una persona pesa 70 kg, puede tomar una dosis de 350 mg/día de propóleo. El propóleo es un producto muy complejo, aunque prácticamente inocuo y no produce efectos secundarios, salvo raras excepciones, en que puede ocasionar somnolencia, sequedad de boca o reacciones alérgicas. Aún así no se debe tomar de forma indiscriminada y conviene seguir los consejos de un profesional cualificado. Se ha demostrado perfectamente compatible y hasta complementario de otras prácticas terapéuticas.

Para uso externo, se puede administrar ad libitum (a placer). No se han encontrado contraindicaciones.

7. Otros usos

En agricultura, ha demostrado ser un excelente fungicida, antiviral y eficaz fitoinhibidor (para evitar la aparición de brotes en la patata). En apicultura, se utiliza una solución alcohólica de propóleos para atraer enjambres naturales y para proteger materiales apícolas y colmenas. En la elaboración de barnices y pinturas destinados a proteger muebles, objetos de madera y metal, cueros, pieles. Stradivarius barnizaba sus famosos violines con mezclas de aceites de propóleos.

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