La alimentación es la principal causa de muerte en el mundo

Hábitos alimenticios en los mayores

Dª. Marina Carpena, Licenciada en Medicina y Cirugía.

Alimentarse es una función básica. La falta de alimento es la principal causa de muerte hoy en día en el mundo y la mala alimentación es una de las principales causas de enfermedad. Con capacidad económica suficiente para decidir sobre la alimentación, es un deber revisar qué se come y cómo.

Los mayores debemos tomar menos calorías si reducimos la actividad física

La manera de alimentarse de cada persona es un reflejo no sólo de los hábitos aprendidos, sino también de la propia forma de pensar. Todas las personas mayores tienen bien establecidos unos hábitos de comida que se han consolidado con el paso de los años.

En la mayoría de los casos estos hábitos se formaron inconscientemente, comenzando en la primera infancia. Se basan, en parte, en la educación recibida y también en los gustos y preferencias de cada individuo, modificados por algunos condicionantes externos, como los medios económicos disponibles para obtener el alimento. Son por ello también un reflejo de la cultura de cada individuo.

Las preferencias al comer terminan por formar parte de la forma de ser y no se cambian con facilidad a esta edad. Generalmente, sólo una enfermedad o una clara percepción de que lo que se come es inadecuado (por cualquier razón) hacen cambiar la dieta a una persona mayor.

 

Revisar las costumbres en los ambitos alimenticios

Cuando uno se va haciendo mayor llega un momento en el que la revisión cuidadosa y crítica de los hábitos alimenticios, y la introducción de pequeñas modificaciones dirigidas a conservar la salud y mejorar el bienestar, es especialmente beneficiosa. Aún quedan muchos años vida. Y son precisamente esos años en los que se harán evidente los resultados del cuidado que se haya puesto en el organismo a lo largo de la vida y el desgaste que haya sufrido.

Normalmente no es necesario, ni posible, ni beneficioso, modificar los hábitos alimenticios de raíz y por completo en la vida adulta. Pero revisarlos, e introducir algunas modificaciones en ellos cuando sea oportuno, debería ser obligado.

 

Las calorías y el peso

Algo que sí puede hacer el interesado es considerar la cantidad total de calorías que toma en un día normal, y comprobar si es adecuada. La cantidad recomendada varía según la edad, el sexo, el peso y el grado de actividad física. A modo de ejemplo, un varón de unos 75 kg que trabaja en un oficio sedentario debe consumir alrededor de 3000 calorías al día, y una mujer de 65 kg con el mismo trabajo unas 2400 calorías. En general, el organismo va regulando el apetito de manera que se ingieren las necesarias para mantener el peso.

Las personas mayores deben tener cuidado con el peso, ya que a esta edad puede haber problemas tanto por exceso como por defecto. Se discute mucho si los mayores deben tomar las mismas calorías que los jóvenes o no. En general, deben tomar menos si reducen (como suele suceder) la actividad física. En cualquier caso, siempre que se mantenga el peso previo, si éste era adecuado, se puede comer libremente.

 

Algunos consejos para la alimentacion de los mayores

La alimentación debe ser siempre y a todas las edades equilibrada. No es bueno comer solo de una cosa, por muy sana que ésta sea. Ningún alimento contiene todos los nutrientes necesarios para el cuerpo humano. Por tanto, hay que hacer una dieta variada para evitar las enfermedades carenciales.

– Es beneficioso además repartir la comida en varias tomas a lo largo del día. Generalmente se aconseja hacerlo en al menos tres momentos importantes: el desayuno, la comida y la cena.

– No es conveniente eliminar ninguna de estas tomas, y muchos expertos aconsejan incluso hacer tomas más frecuentes y de menor cantidad añadiendo la merienda y el almuerzo a media mañana. Esto es especialmente cierto en los niños y en los mayores.

– Debe considerarse en la alimentación el factor social. Una de las riquezas de la cultura mediterránea (paradigma del buen comer) es que las comidas son un momento de reunión social. Comer no es solo alimentarse, es también un placer. Las personas normalmente comen con compañeros de trabajo cuando son jóvenes y con la familia de mayores. El comer con otras personas es un buen soporte para mantener la nutrición de los mayores. De hecho, está demostrado que las personas que comen solas descuidan poco a poco su alimentación y pueden tener problemas serios de salud. Comer solo es un factor de riesgo.

Saber más

Parece haberse puesto de moda últimamente el preocuparse por lo que se come, pero desgraciadamente esta moda ha traído más consecuencias negativas que positivas. Las modas obligan a muchos a tomar determinadas cosas en aras de una salud mejor sin ser del todo conscientes de lo que se hace. En general, las modas duran un tiempo y poco después aparece la moda contraria. Por supuesto, inventan que todas ellas están apoyadas en "sólidas" investigaciones médicas de una universidad u otra, aunque no sea cierto y se convierten en una especie de dogma de fe.

No hay que complicarse la vida. Si se padece alguna enfermedad que obligue a cambiar de dieta o prescindir de algunos alimentos, el médico es quien debe explicar en qué consiste la nueva dieta (de hecho, la única razón habitual que consigue obtener cambios permanentes en la dieta de un adulto es la prescripción médica de una dieta terapéutica).

 

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