Alimentacion saludable durante el embarazo

Importancia de los lácteos en el embarazo

Dra. Dña. Ana Haro García, Farmacéutica y Tecnóloga de los Alimentos, Diplomada en Nutrición.

Una buena alimentación durante el embarazo resulta esencial para conseguir un buen estado de salud del futuro hijo y de la propia madre, así como para aliviar algunos de los trastornos frecuentes durante esta etapa.

Los lácteos durante el embarazo son esenciales p ara cubrir las necesiades de calcio y otros nutrientes del bebé y la madre.

El embarazo es un estado fisiológico en el que se producen importantes cambios físicos y fisiológicos en la madre que suponen un gran desgaste para ella, y que pueden incluso influir de forma decisiva en su salud. El desarrollo del feto va a requerir un aporte extra de nutrientes, que proceden tanto de los alimentos que ingiere la madre como de sus propias reservas corporales.

La dieta de la madre, sin duda alguna, tiene una gran influencia sobre la salud del niño a corto plazo y, muy probablemente, también a largo plazo. Tanto en el período previo, como a lo largo de todo el embarazo es necesario mantener una alimentación variada y equilibrada que garantice un suministro continuo y suficiente de nutrientes al feto. Una adecuada alimentación durante el embarazo es también crucial para mantener una salud óptima en la madre y evitar un desgaste nutricional que puede acarrear consecuencias graves y causar entre otros trastornos anemia y descalcificación ósea.

Durante el embarazo, las necesidades nutricionales aumentan, ya que la dieta debe proporcionar suficiente energía y nutrientes para satisfacer los requerimientos nutricionales de la madre, el crecimiento y desarrollo de diversos tejidos maternos (útero, placenta, pecho), satisfacer las necesidades para el crecimiento del feto y permitir a la madre acumular las reservas necesarias para la lactancia, posterior al parto.

Se recomienda que la madre aumente moderadamente la ingestión de alimentos, valorando especialmente la calidad nutricional de los mismos, para asegurar el correcto aporte de nutrientes tan esenciales para el desarrollo saludable del feto y para la preservación de sus propios tejidos.

Diversos estudios han demostrado como la inclusión de los lácteos en la alimentación materna ayuda a cubrir la demanda de calcio y de otros nutrientes esenciales, favoreciendo el crecimiento y desarrollo óseo fetal y la protección de la masa ósea materna.

 

El calcio

El calcio es un nutriente esencial para el crecimiento óseo fetal, sobre todo en la segunda mitad del embarazo. Durante la gestación se produce el paso activo de calcio de la madre al feto a través de la placenta. En esta etapa, el organismo se vuelve mucho más eficiente para absorber y utilizar los nutrientes a partir de los alimentos pero, ya en la segunda mitad del embarazo, el aumento de tamaño del feto es considerable y se incrementa la demanda de nutrientes. Las reservas que la madre ha acumulado durante los primeros meses del embarazo se movilizan entonces para satisfacer las necesidades del feto. Esta mayor demanda de calcio es bastante más crítica en el caso de la madre adolescente, cuyo organismo aún está en fase de desarrollo óseo.

En los últimos meses del embarazo, el feto acumula los nutrientes requeridos para el crecimiento, aumentando al mismo tiempo la demanda de calcio y fósforo a causa del desarrollo del esqueleto. El calcio procede de los alimentos que ingiere la madre y de sus propias reservas óseas de calcio. Se hace imprescindible entonces asegurar un correcto aporte de este mineral a través de la alimentación y para ello se recomienda el consumo adecuado de lácteos, la mejor fuente de calcio en la dieta.

Las recomendaciones de calcio durante la gestación son bastante elevadas y, a veces, difíciles de alcanzar si no se sigue la dieta adecuada, incrementando el consumo de lácteos, especialmente ricos en calcio y en una forma altamente biodisponible o, si fuera necesario, recurrir al consumo de alimentos fortificados en calcio. El consumo diario de tres o cuatro porciones de leche y/o derivados lácteos (500 ml de leche, 2 raciones de queso (50 g en total), 1 yogur), preferiblemente semidesnatados o con un adecuado contenido graso, contribuye a cubrir el 82% de las recomendaciones de ingestión de calcio para madres adultas y un 63% de la de madres adolescentes.

 

La vitamina D

Para una correcta utilización del calcio durante el embarazo también es preciso asegurar una adecuada ingesta de vitamina D, aunque una dieta variada y equilibrada y la exposición solar, deberían ser suficientes para garantizar el aporte en dicha vitamina. La vitamina D es necesaria para la absorción intestinal de calcio y participa activamente en el crecimiento y la mineralización ósea.

Si fuera necesario, se recomienda consumir productos lácteos fortificados con vitamina D, para poder cubrir los requerimientos nutricionales de esta vitamina. El déficit de vitamina D en la madre durante el embarazo ha sido relacionado con un menor desarrollo óseo fetal y una menor masa ósea en la niñez y en la adolescencia.

 

Otros nutrientes

 

Pero, además de su aporte de calcio y vitamina D (sobre todo cuando se consumen alimentos fortificados), los lácteos también proporcionan otros nutrientes igualmente esenciales y necesarios para el desarrollo y crecimiento del feto. Entre estos nutrientes destaca su aporte proteico, su contenido en vitaminas del grupo B, como la riboflavina y vitamina B12, así como su aporte en otros minerales, como magnesio,fósforo y cinc.

La proteína láctea se caracteriza por su alta calidad biológica y, por lo tanto, es una buena fuente alimentaria de aminoácidos esenciales necesarios para la síntesis proteica, aumentada en los tejidos fetales y maternos durante el embarazo. Además, contiene algunas proteínas (inmunoglobulinas, lactoalbúmina, lactoferrina, beta-caseína) con actividades antimicrobianas y de modulación intestinal.De estas proteínas, derivan péptidos bioactivos, con efectos antimicrobianos, anhihipertensivos, de tipo opioide, y antitrombóticos.

Igualmente el consumo de las dosis aconsejadas de lácteos, tres o cuatro porciones diarias, permite un excelente aporte de cinc, cubriendo en un 30-33% las recomendaciones nutricionales para este mineral durante la gestación. El cinc es necesario en los procesos de división celular, metabolismo hormonal, síntesis proteica y función inmunológica, siendo esencial para el desarrollo y del recién nacido.

En este sentido, se ha comprobado que la combinación de leche y productos lácteos, como el yogur o el queso, con alimentos de origen vegetal (cereales y leguminosas), mejora la absorción de cinc total ingerido. 

Los lácteos también son una excelente fuente de riboflavina (vitamina B2), y vitamina B12. La deficiencia materna de vitamina B12 y ácido fólico durante el embarazo ha sido asociada a defectos del tubo neural (espina bífida), y a un mayor riesgo de aborto.

Saber más

La demanda nutricional se ve incrementada en el caso de madres adolescentes que aún se encuentran en fase de crecimiento y precisan cubrir las necesidades de su propio crecimiento, además de las necesidades nutricionales del feto.

 

 

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