Cómo elegir la cuna ideal

La cuna del bebé

Dª. Isabel de Paula, Matrona del Hospital Clínico de San Carlos
D. José Adame Rodrigo, Responsable de Normativa de Mi Cuna
Dr. D. Luis Miguel Puello Pavés, Médico Pediatra

Elegir la cuna adecuada para nuestro bebé no es tarea fácil, pues consiste en hallar el perfecto equilibrio entre la comodidad, la estética y la seguridad del niño. Veamos las pautas para saber acertar en tan importante elección y el correcto uso que se debe hacer de este mueble infantil.

La cuna debe ser cómoda y segura para garantizar el bienestar del bebé

A la hora de elegir la cuna ideal, lo primero que hay que tener en cuenta es que el mueble debe cumplir con la normativa de la UE que vela por la seguridad de los muebles de ámbito infantil. Las cunas ajustadas a dicha normativa han pasado una serie de pruebas dinámicas y estáticas que testan la resistencia del mueble. La normativa vigente de la Unión Europea exige una serie de medidas para velar por la seguridad del niño.

Así, la distancia entre barrotes debe medir entre 45 y 65 centímetros para permitir al bebé sacar su bracito pero no el torso, pues se quedaría enganchado. También está regulada la altura de los laterales y de los cabezales y la medida de las lamas del somier. La norma además recomienda poco espacio entre el colchón y los laterales y frontales de la cuna para impedir que el niño pueda meter la mano o el pie y se quede atrapado, aunque ello dificulte meter las sábanas cuando se cambia la cuna.

 

Características de la cuna

La cuna debe ser cómoda y segura para garantizar el bienestar del bebé. Puede ser de madera o de metal y debe cumplir una serie de condiciones:

– Una buena cuna debe ser amplia para permitir una buena movilidad de piernas y brazos.

– La plataforma donde se apoya el colchón debe ser firme y debe tener varias posiciones, de forma que cuando el niño vaya creciendo podamos ponerla mas baja.

– Las paredes laterales de la cuna estarán formadas por barrotes con una altura de unos 70 u 80 cm y tendrán una separación que impida que el niño pueda sacar la cabeza entre ellos, pero debe permitir una amplia visión al niño. Las paredes del cabecero y los pies pueden estar formadas por barrotes o paneles enteros.

– El colchón tanto de la cuna, como de la cama, debe ser firme. Debemos evitar los colchones excesivamente blandos. No deben usarse almohadas.

 

Material de las cunas

La madera es el material más utilizado para fabricar cunas, es el más higiénico, y para evitar los golpes, se visten con una línea textil de chichoneras forradas de espuma, una especie de almohadas que se ponen alrededor de los cabezales y laterales para proteger la cabecita y amortiguar los golpes. No obstante hay que tener en cuenta que la cuna es para dormir y no para jugar.

El único riesgo que tienen los niños es rozar su cabeza con los cabezales de la cuna debido a su instinto de buscar un tope para sentirse protegidos, al igual que lo hacían en el interior de la tripa de su madre. Por eso suelen gatear por la cuna hasta que notan un tope en la cabeza.

Para evitar posibles toxicidades con la pintura de la cuna, la normativa obliga a utilizar pintura no tóxica porque el niño tiende a chupar o morder todo lo que tiene a su alcance cuando le empiezan a crecer los dientes.

 

Funciones de la cuna

En pro de la comodidad de los padres y para mejorar el acceso de éstos a su hijo, los fabricantes incluyen en la cuna un lateral móvil que se baja accionando simultáneamente dos dispositivos. De esta manera se impide al niño accionar él mismo el mecanismo.

Para alargar la vida del mueble, la normativa permite la fabricación de cunas con tres posiciones para que el somier se pueda ir bajando a medida que el niño va creciendo y le impidamos saltar de la cuna cuando sea capaz de ponerse de pie.

Para favorecer el equilibrio entre la seguridad y comodidad, la ley permite fabricar cunas con cuatro ruedas, siempre y cuando dos de ellas tengan freno. También se puede optar por la solución mixta, dos ruedas y dos patas. Y si no se piensa mover el mueble y se quiere asegurar la ausencia de movilidad del mueble, el mercado dispone de cunas sin ruedas, es decir con cuatro patas.

 

El moisés

El moisés es para las primeras semanas de vida, cuando el niño todavía no ha crecido y está más cómodo porque se siente más recogido. En cuanto los padres observan que el bebé empieza a crecer, hay que pasarlo a la cuna, pues el moisés puede llegar a caer si empieza a moverse mucho.

 

Con los papis o en mi habitación

El traslado de la cuna de la habitación de los padres a la habitación del niño depende de los progenitores. Obviamente es más cómodo tenerlo al lado para darle el biberón o el chupete, pero es mejor que cuanto antes disfruten de su propio espacio. Es un error tener a los niños mucho tiempo con sus padres y, sobre todo, meterlo en la cama con ellos cuando llora porque tiene el riesgo de que se acostumbre a ello y no quiera estar solo.

Conviene no confundir la soledad del niño durante el día con que tenga que dormir en su propia habitación. Por eso los pediatras recomiendan tener una radio encendida en su habitación mientras no duerme, para que no se sienta solo.

 

De la cuna a la cama

El paso de la cuna a la cama es un momento importante tanto para el niño como para los padres. Es uno de los primeros pasos hacia la independencia, ya que a partir de este momento el niño podrá salir de la cama cuando quiera.

El paso de la cuna a la cama va a estar determinado por el desarrollo del niño. El momento apropiado es cuando el niño es capaz de levantarse y saltar por encima de los barrotes. Esto ocurre, generalmente, hacia los dos años. A esta edad, el niño puede sentirse incómodo en un espacio tan pequeño y, además, puede ser peligroso si mete las piernas o los brazos entre los barrotes.

Es recomendable hacer el cambio hacia la cama de forma progresiva. Podemos comenzar con las siestas. No conviene hacer el traslado coincidiendo con la llegada de un hermano.

Saber más

Debemos tomar una serie de medidas de seguridad para que no haya accidentes. En la cuna, asegúrese de que el colchón encaja perfectamente. Nunca coloque una cuna cerca de una ventana. En la cama, durante los primeros meses, se puede colocar una barandilla de seguridad para impedir que se caiga al suelo, especialmente si la cama es más alta de lo normal. Además, como el niño puede levantarse solo, habrá que procurar que no haya obstáculos en su camino para que pueda deambular libremente.

 

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