el niño que se chupa el dedo, costumbre normal

Por qué el niño se chupa el dedo

Dª. Trinidad Aparicio Pérez, Psicóloga, Especialista en Infancia y Adolescencia.
Dr. D. Antonio Urda Cardona, Jefe de sección de hospitalización pediátrica del Hospital Regional Carlos Haya de Málaga.

La mayoría de los niños se han chupado el dedo en algún momento de su infancia. Esto hace que muchos padres se preocupen y desesperen, sobre todo cuando este hábito persiste en el tiempo. Es cuando empiezan a preguntarse por qué su hijo se pasa el día con el dedo en la boca y qué podrían hacer para interrumpir esta costumbre.

Alrededor del 80% de los niños en su etapa infantil se chupa el dedo, un hábito que se considera normal hasta los cuatro años.

Chuparse el dedo es un acto frecuente entre los más pequeños que suele preocupar en exceso a los progenitores. Los especialistas, sin embargo, no le dan tanta importancia y lo consideran un hábito adquirido como consecuencia del reflejo de succión que se irá resolviendo en los primeros años de vida.

El reflejo de succión aparece desde el primer momento del nacimiento, incluso antes de nacer, y es el que permite al bebé desarrollar de forma natural y progresivamente la alimentación por vía oral. Precisamente, los protocolos médicos aconsejan llevar al bebé junto a su madre entre los 20 minutos y dos horas después del parto para que le dé el pecho y pueda tomar el primer contacto y desarrollar el reflejo de succión. Como consecuencia de ese reflejo de succión nutritiva aparece el hábito de succión, en este caso no nutritiva, muy frecuente en la mayoría de los bebés y que no debe resultar preocupante, porque desaparece con la edad

Los motivos por los que se produce la succión han sido atribuidos a multitud de teorías, pero no hay ninguna teoría concreta en la que pueda especificarse una única causa. A veces pueden deberse a respuestas de adaptación, incluso de desarrollo o de pequeñas alteraciones emocionales, pero que son transitorias.

 

Una costumbre normal que no debe durar mucho

Alrededor del 80% de los niños en su etapa infantil se chupa el dedo. La mayoría de las ocasiones comienza chupándose el pulgar enseguida, al tiempo de nacer, y posteriormente, a los dos años y medio o tres, suele desaparecer el hábito. Se considera normal hasta los cuatro años. A partir de ese momento, si el niño continúa con el hábito es posible que aparezcan algún tipo de problemas, por lo que los padres deberán estar atentos para corregir el hábito. Algunas investigaciones indican que existe un seis por ciento de niños menores de 11 años que tienen problemas por chuparse el dedo pasados los cuatro años, y parece ser más frecuente entre las niñas que en los niños.

Estos problemas generados por la succión del dedo dependerán de la frecuencia con que se haga, la intensidad, el tiempo que lo mantenga dentro de la boca e, incluso, la posición. Pero, a grandes rasgos, se pueden encontrar alteraciones en los dientes, sobre todo en los alvéolos, y ahí se incluye lo que se denomina oclusión dentaria que es cuando los dientes no están bien colocados. También se observan deformaciones faciales.

 

Consejos para corregir el hábito

Chuparse el dedo es un hábito que desaparece con el tiempo, por ello es aconsejable que los padres intenten ignorar el comportamiento del niño e intenten distraerlo dándole objetos para que agarre con las manos. Teniendo las manos ocupadas no podrá introducir el dedo en la boca.

Es muy importante que los padres tengan en cuenta que no deben tratar de quitarle el habito con castigos, regañinas, toques en la mano, gritos, etc. ya que con esto lo único que se consigue es aumentar la ansiedad y afianzar el habito. Por ello, es aconsejable que sea el niño quien desee hacerlo y en tal caso contar con la colaboración y ayuda de los padres.

Cuando el niños haya cumplido los 4 años conviene hacerles ver las consecuencias y efectos que pude producir en su boca, mostrarles los callos que a veces aparecen en el dedo, mostrarle la piel rugosa, húmeda, las posibles burlas de sus compañeros de colegio... Los padres deben darles razones y motivos para que deje de hacerlo, sabiendo que siempre va a contar con su apoyo y ayuda.

Los padres podrían comenzar ayudando a su hijo a identificar los momentos en los que se chupa el dedo con más frecuencia, por ejemplo: si el niño lo hace cuando está cansado, habría que ayudarle a identificar lo que el niño siente en ese momento y sugerirle comportamientos alternativos como abrazar un peluche, introducir el dedo dentro del puño cerrado, hacer girar el dedo o agarrarlo con la otra mano...

Una vez que el niño ha decidido que quiere abandonar el hábito habría que elegir un momento oportuno, una época en la que el niño esté más relajado y tranquilo. La elección de la fecha para quitar esta costumbre debe ser consensuada con el niño. Una forma de motivar al niño es utilizar el sistema de registro en una cartulina: consiste en marcar las horas que pasa al día sin chuparse el dedo y recompensar al niño por ello. Cuando se llegue a un número de horas previamente establecido se le dará un premio. En ningún momento se le debe castigar o reñir por haber tenido una recaída, al contrario, conviene darle palabras de aliento y transmitir confianza en que si continúa intentándolo lo va a conseguir.

 

¿Cuándo acudir al pediatra?

Los pediatras aconsejan a los padres no ver problemas donde no los hay porque, como ya hemos comentado, el que el niño se chupe el dedo hasta los cuatro años aproximadamente forma parte de su desarrollo y se considera normal. No obstante, si se aprecia algún trastorno local en el dedo, una deformación, un callo, un eccema, una inflamación o una infección de dedo o de la uña, los padres deben llevarlo al pediatra.

Cuando el niño tiene más de cuatro o cinco años y sigue chupándose el dedo, puede deberse a otros motivos que no están relacionados con su desarrollo y, por lo tanto, los padres pueden consultar con su pediatra para que les oriente sobre el modo de actuar con el pequeño. En las visitas, este profesional médico puede detectar los motivos por los que el niño continúa con este hábito y observar si ha producido algún problema en el desarrollo de la dentición o de la musculatura bucal.

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Cuando el niño está durmiendo, no tiene conciencia de lo que está haciendo y el hábito de chuparse el dedo se convierte en un acto involuntario y es más complicado evitarlo. Para ello, se le pueden sugerir algunas ideas como aplicar en el dedo alguna sustancia que tiene mal sabor (si el niño ha cumplido 4 años) o colocar el en dedo algo para dormir: un guante, esparadrapo, cinta adhesiva, etc. Todo esto se debe aplicar siempre que el niño esté de acuerdo. Además, debe ser él quien se aplique la sustancia o se ponga el guante o media. El cometido de los padres es apoyarle y reforzarle por ello.

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Cuando el niño está durmiendo, no tiene conciencia de lo que está haciendo y el hábito de chuparse el dedo se convierte en un acto involuntario y es más complicado evitarlo. Para ello, se le pueden sugerir algunas ideas como aplicar en el dedo alguna sustancia que tiene mal sabor (si el niño ha cumplido 4 años) o colocar el en dedo algo para dormir: un guante, esparadrapo, cinta adhesiva, etc. Todo esto se debe aplicar siempre que el niño esté de acuerdo. Además, debe ser él quien se aplique la sustancia o se ponga el guante o media. El cometido de los padres es apoyarle y reforzarle por ello.

 

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