El agua esencial para los mas pequeños

La importancia de la hidratación en los niños

Dr.D. Francisco Gilo Valle, Pediatra

El agua es esencial para la vida: se puede subsistir varios días sin comer, pero no sin beber, dado que la pérdida de líquidos es constante, y en el organismo no existen reservas de agua. El agua es un nutriente que juega un papel primordial en el crecimiento y desarrollo del niño, ya que de ello dependen la absorción de todas las vitaminas y minerales.

El contenido en agua varía a lo largo de la vida. En el feto, más del 90% del peso corporal es agua, porcentaje que desciende al 75% en los recién nacidos. Pasados seis meses representa el 60% del peso, en estado adulto la proporción se reduce a un 50% aproximadamente, lo que muestra que hasta los 18 años la necesidad de líquido es mucho mayor.

La ingesta de agua debe ser proporcional a la ingesta energética: a más energía, más agua.

Los niños, bebés en periodo de lactancia así como los jóvenes, son los colectivos más vulnerables de sufrir deshidratación, ya que además de las necesidades fisiológicas propias de su edad, suelen llevar a cabo actividad y ejercicio físico de forma continuada, lo que hace que en su organismo aumente la pérdida de agua que debe reponerse.

Un lactante sano pierde, en proporción a su peso corporal, más líquidos que un adulto. A esto hay que añadirle la inmadurez de su sistema renal. Los bebés no son capaces de crear orina igual de concentrada que los adultos, por lo que para eliminar la misma cantidad de impurezas necesitan eliminar más líquido, lo que contribuye a una deshidratación mayor. Por ello, y para mantener un equilibrio, lo ideal es que un bebé ingiera aproximadamente el líquido equivalente a un 15% de su peso corporal.

¿Que cantidad de agua debe tomar un niño?

Los bebés amamantados no necesitan beber agua. Los bebés hasta los seis meses sólo necesitan leche materna. Casi el 90 por ciento de la leche materna está compuesta por agua y contiene los nutrientes y minerales necesarios para satisfacer los requerimientos alimenticios del bebé y mantenerlo correctamente hidratado.

La cantidad de agua que debe tomar un niño varía según su edad:

– De 0 a 6 meses: 700 ml (lo que se asume que es de leche materna).

– De 7 a 12 meses: 800 ml.

– De 1 a 3 años: 1.3 litros.

– De 4 a 8 años: 1.4 litros

La ingesta de agua debe ser proporcional a la ingesta energética: a más energía, más agua. Las necesidades mínimas se sitúan, aproximadamente, en un ml por kcal alimentaria.

A la hora de hidratar a nuestro cuerpo, requerimos tomar agua natural; aunque también disponemos de una amplia gama de bebidas; siempre y cuando sean naturales, como una limonada o agua de frutas. Las bebidas más hidratantes, a parte del agua, son los zumos naturales, porque no aportan calorías vacías y sí vitaminas y sales minerales.

Hay que beber antes de tener sed. Y mientras en un adulto el reflejo de la sed se reconoce y se sacia con mayor o menor prontitud, en un niño, siendo como son muy vulnerables a la deshidratación, hay que ayudarles a desarrollar los mecanismos de detección de la sed.

Hidratación del bebé con lactancia artificial

En el caso de la lactancia con biberón se recomienda reforzar el aporte de líquidos con biberones de agua mineral, aunque no hay que obligarles a ingerir líquidos. Las medidas en los cacitos de la fórmula láctea han de ser rasos y no colmados, ya que una concentración excesiva limita la correcta aportación entre líquidos y sales minerales que debe ingerir el lactante. Es necesario mantener hidratada la piel del bebé para evitar una mayor pérdida de agua, debido a que su función barrera no está aún madura.

Síntomas de deshidratación severa

Los padres y/o tutores estarán atentos a los siguientes síntomas:

– Falta de lágrimas

– Boca y lengua reseca

– Ojos hundidos

– Piel grisácea

– Fontanelas hundidas en la cabeza del bebé

– Disminución de producción de orina

– Letargo o irritabilidad

– Fatiga o mareos en un niño mayor

 

Hidratación en el deporte infantil

Los niños activos pueden perder grandes cantidades de sudor en condiciones de mucho calor, pero a menudo están tan entretenidos en sus actividades que se olvidan de ingerir líquidos. Sus cuidadores deben recordarles a menudo que beban algo.

– Los niños que juegan al aire libre en épocas de calor, requieren una hidratación mayor.

– Por ello, deben beber antes del comienzo de la actividad deportiva y si ésta se prolonga, intentar que regresen a casa a beber, con el fin de mantenerlos hidratados.

– Ofrecerles bebidas frescas para estimular así su consumo más frecuente. Las temperaturas muy frías no permiten que consuman volúmenes muy altos.

– Otra opción, es darles alimentos ricos en agua, como son las frutas, verduras, sopas, helados.

– Intentar que acudan al colegio con una botellita de agua para consumir en el recreo.

– Si son de beber poca agua, ofrezca a sus hijos bebidas que les gusten e incluya bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías.

– En el caso de beber agua en exceso, tener en cuenta la dilución del sodio en sangre (hiponatremia), en cuyo caso, el niño deportista necesitaría consumir bebidas deportivas.

 

Hidratación para el niño escolar

Proporcionar bebidas a los niños les puede ayudar a rendir mejor en pruebas estandarizadas de concentración, memoria a corto plazo y otros elementos esenciales del proceso de aprendizaje. Beber agua frecuentemente durante el tiempo que se está recibiendo clases o cualquier tipo de instrucción, mantiene el cerebro alerta y listo para aprender.

El agua activa el cerebro para:

– Mantener la eficiencia de los impulsos eléctricos y la química cerebral entre el cerebro y el sistema nervioso.

– Más eficiencia en el almacenamiento y recuperación de datos.

– La hidratación adecuada mejora todas las habilidades académicas.

– Mejora la adaptación y manejo de situaciones estresantes, como tomar exámenes.

– Mejora la concentración, la coordinación mental y física

 

Tratamiento de la deshidratación

Los niños que sufren deshidratación por vómitos o diarrea por una enfermedad (como la gastroenteritis), deben reemplazar los líquidos perdidos con sueros por vía oral, teniendo en cuenta que la administración de los mismos se ha de hacer en las primeras horas y ofreciendo una cantidad de 5 a 10 ml cada pocos minutos, con el fin de que la asimilación sea correcta.

En los lactantes, la lactancia materna debe continuar, incluso durante el proceso de rehidratación inicial, a menos que esté vomitando varias veces. Los sueros orales se pueden administrar entre las tomas del pecho. Para los bebés que son alimentados con fórmula normal o que comen sólidos, reiniciará la alimentación tan pronto como el bebé o el niño sea capaz de retener líquidos y no muestre signos de deshidratación varias horas después. Los cambios en la fórmula general no son necesarios.

 

Prevención de la deshidratación

La mejor manera de prevenir la deshidratación es asegurarse que los niños tomen muchos líquidos cuando están enfermos o activos físicamente.

– Evitar la exposición prolongada al sol, las horas centrales del día.

– No someterlo a cambios bruscos de temperatura.

– No ofrecerles líquidos fríos.

– Utilizar ropa ligera en días de calor, para evitar pérdidas líquidas.

– La sed en los niños no siempre es un medidor del estado de hidratación, el color claro de la orina, nos dará una señal más fiable.

– Estar atentos ante las grandes pérdidas de agua que se dan cuando el niño presenta: fiebre, vómitos, diarrea o sudoración excesiva.

– La rehidratación se hará lentamente sin ofrecer gran cantidad de suero, ya que vomitaría por falta de asimilación ante un cuadro inflamatorio en el Aparato Digestivo.

– Evitar la toma de otro tipo de bebidas (té, zumos, caldos, bebidas deportivas, etc.) que al no tener la mezcla correcta de azúcar y sales pueden incluso empeorar la diarrea.

– Reconocer los signos y síntomas de la deshidratación (expuestos más arriba).

 

Saber más

Con una pérdida de solamente el 1% de agua corporal sentimos sed. Para llegar a sentirla las células han comenzado a acusar este déficit de agua y afecta ligeramente a ciertas reacciones metabólicas. Cuando este porcentaje aumenta al 2% se percibe una falta de rendimiento y resistencia.

 

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