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el desarrollo socioemocional en los niños a partir de 2 años

Desarrollo socioemocional de los 2 a los 4 años

Dª. Trinidad Aparicio Pérez, Psicóloga, Especialista en Infancia y Adolescencia.

En el curso de los dos a los cuatro años los niños son muy dependientes. Están sentando las bases de la sociabilidad y para ello el papel de sus padres es primordial. Veamos los avances que se producen en esta etapa y cómo se puede estimular el desarrollo social a edades tan tempranas.

Una de las formas que tienen los niños de aprender es observando cómo lo hacen los demás, por ello los padres deben dar ejemplo

A los dos años

– Sentido de la propiedad. Con dos años, el niño empieza a manifestar interés por el sentido de la propiedad, tiene un fuerte sentido de lo que es suyo pero tiene un débil sentido de lo que es de los demás. El sí mismo lo tiene muy ensalzado, lo quiere todo para él y le cuesta compartir.

– Egocéntrico. Es muy egocéntrico y tiene dificultad para entender los sentimientos de los demás. Le gusta reclamar la atención de los adultos diciendo por ejemplo "mírame".

– Muy impaciente. Suele ser muy impaciente y le cuesta esperar su turno, tiende a querer dominar e imponer su voluntad.

Enfados. Llora de rabia y se enfada con los objetos, por ejemplo, cuando se da un golpe con una ventana le suele insultar y le pega.

 

A los dos años y medio

– Distinción entre sí mismo y los demás. Con dos años y medio empieza a distinguir muy levemente entre sí mismo y los demás, puede reconocer perfectamente su imagen en un espejo.

– Juega en solitario. Tiende a realizar más bien juegos en solitario, ya que suele ser muy reservado con respecto a los demás y es difícil que ceda a las demandas de los otros niños. Con esta edad actúa pensando en sus intereses y esto es lo que le mueve a actuar. A veces tiene manifestaciones de cariño espontáneas y por iniciativa propia.

– Vergüenza y culpa. Comienza a tener manifestaciones de vergüenza, ya que se le está empezando a desarrollar el sentimiento de culpa.

– Comprensión de la alabanza y de la regañina. Entiende lo que es una alabanza y reacciona ante ellas con una sonrisa, sabe lo que es una regañina y reacciona ante ellas con vergüenza y, a veces, con rabia.

 

A los tres años

– Conocimiento de su identidad y de la de los demás. Con tres años tiene conocimiento de su identidad, sabe que es una persona y que los demás también lo son. Es plenamente consciente de quienes son las personas que le rodean y que él es distinto a los demás.

– Deseo de agradar a los demás. Empieza a tener un fuerte deseo de agradar a los demás y para ello intenta manifestar su sentido de colaboración.

– Desarrolla normas sociales. Entiende el sentido de la palabra "gracias", suele entender lo que significa que uno espere su turno y es capaz de hacerlo.

– Expresa sus deseos, preocupaciones... Puede expresar sus necesidades y deseos, cuenta lo que le preocupa, manifiesta emociones como ira, rabia, celos.

– Inseguridad y ansiedad si tiene un hermanito. La llegada de un nuevo hermano la percibe como si se tratara de un rival y le suele producir ansiedad e inseguridad.

– Habla consigo mismo. Con esta edad, es muy frecuente que hable consigo mismo como si se tratase de otra persona.

– Interés por compartir los juguetes. Empieza a tener interés por compartir sus juguetes y jugar con otros niños aunque hay muchos momentos en los que prefiere jugar solo.

Más sociable. La mejoría que se produce en el lenguaje lo hará más sociable, ya puede formular preguntas, hacer peticiones, pedir disculpas, etc., lo que le va a facilitar su desarrollo a nivel social.

 

Cómo estimular la sociabilidad

1. Es muy importante que el niño perciba que sus padres siempre están con él, que responden a sus preguntas y demandas. De esta forma se va forjando la confianza y se evitará que el niño tenga ese sentimiento tan generalizado de que puede ser abandonado.

2. Explicarles las secuencias de los acontecimientos, prevenirles de los posibles cambios y enseñarles a afrontarlos. De esta forma estará preparado para aceptarlos mejor. Por ejemplo, cuando los padres acudan a una reunión con amigos a un lugar desconocido para el niño, se le puede explicar a dónde va a ir, con quién, qué van a hacer, etc.

3. Enseñarles a expresar lo que sienten y ayudarles a buscar las palabras que definan lo que pueden estar sintiendo en un momento concreto. Para ello es muy importante conversar, que los padres le cuenten, les pregunten, etc.

4. Inculcarles valores y hábitos sociales. Esto se conseguirá si previamente han aprendido hábitos como comer, vestirse, saber pedir las cosas, ser agradecido, etc. Aunque son muy pequeños para que todo esto lo hagan bien, conviene saber que es el momento de enseñárselo. Una de las formas que tienen los niños de aprender es observando cómo lo hacen los demás, por ello los padres deben dar ejemplo de lo que quieren enseñar a sus hijos. También hay que enseñarles la manera correcta de hacer las cosas y reforzarles por ello. Por ejemplo, si los padres quieren que sus hijos sean ordenados, los niños deben ver que sus padres lo son; si quieren que sus hijos utilicen adecuadamente los cubiertos, los padres deben enseñarles la forma correcta de hacerlo y reforzarles por ello.

5. Enseñarles a esperar y respetar turnos. Para ello es conveniente prolongar los tiempos de espera y explicarles que tienen que esperar un poco. Si el niño está impaciente por salir a la calle, se le debe explicar, por ejemplo, que tienen que esperar un poco hasta que mamá termine de preparar la comida.

6. Inculcarles el amor y respeto por los demás. La actitud hacia los demás va a depender de la percepción que tengan desde que son pequeños. Por lo tanto, si se les enseña actitudes de respeto y cariño, será la forma que tendrán en un futuro de tratar a los demás.

 

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