alimentación para las defensas de los niños

Alimentación para las defensas de los niños


Dr. Javier Pellegrini, coordinador del Comité de Asma de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP)
 

La alimentación es un factor fundamental en el cuidado de la salud de nuestro organismo. Los especialistas aseguran que unos hábitos adecuados en las comidas son claves para mantener un sistema inmune fortalecido. Los hábitos alimentarios de los niños deben ajustarse a las necesidades de cada edad.

La leche materna contiene bífidus y grasas Omega 3 y Omega 6 que colaboran en la maduración del sistema inmune

Los bebés y los niños son los principales afectados por catarros y resfriados. Durante los primeros años de vida, un niño normal padece entre 8 y 10 infecciones respiratorias al año y disminuye a 3 ó 4 infecciones al año en la época de la preadolescencia.

Esta frecuencia se debe a que el sistema inmunitario del bebé y del niño pequeño aún no está del todo fortalecido y esto les hace ser más susceptibles a infecciones, sobre todo respiratorias. A edades tan tempranas, el sistema inmunitario debe enfrentarse por primera vez a una serie de agentes (bacterias, virus, hongos) para los que no tiene defensas previas.

Consejos para la prevención de las infecciones en los niños
- Lactancia materna durante los primeros meses de vida
- Seguimiento correcto del calendario de vacunas
- Alimentación correcta y variada, con todos los grupos de alimentos necesarios según las pirámides de alimentación para cada una de las edades
- Evitar el hacinamiento, ambientes cargados y tabáquicos

 

La leche materna es la mejor aliada ya que produce una clara protección por el paso de inmunoglobulinas de la madre al bebé a través del pecho. Contienen bífidus que se caracterizan por estimular el sistema inmune y favorecen su maduración e inmunonutrientes como el zinc, el selenio y los nucleótidos que favorecen que el sistema inmunitario funcione adecuadamente. Las grasas predominantes son las grasas Omega 3 y Omega 6, que intervienen en el sistema cognitivo y visual del lactante y, además, colaboran en la maduración del sistema inmunitario.

A partir de los 4 ó 6 meses, el bebé comenzará con una alimentación complementaria para las defensas, siempre dirigida por un pediatra, en la que se irá introduciendo de forma paulatina el resto de alimentos. Posteriormente la dieta del niño deberá ser variada incluyendo todo tipo de alimentos, en la proporción adecuada según la edad.

Hábitos alimenticios recomendables
- Lactancia materna
- Alimentación variada y equilibrada que incluya todo tipo de alimentos
- Mezcla adecuada de macronutrientes: carbohidratos, proteínas y lípidos
- Micronutrientes que se deben incluir en pequeñas cantidades: vitaminas y minerales

 

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Se calcula que un niño sano (sin problemas de inmunidad o enfermedades crónicas como diabetes, asma, cardiopatías, etcétera) y con una alimentación adecuada, entre el nacimiento y los 10 años, padecerá unos 100 procesos infecciosos, pero la mayoría de ellos son leves, por lo que el niño no precisará de ningún tratamiento.

 

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